Pieza del mes

Mercedes Simplex (1903)

Carrozado por Rothschild et Fils, es la primera serie de vehículos diseñada por Paul Daimler (hijo de Gottlieb Daimler)

La pieza se incluye en la exposición recientemente inaugurada ‘Doble Aniversario: 120 años RACE/ 20 años MHAS. En defensa de la automoción española’

Un vehículo único, en excelente estado de conservación, que podrá contemplarse hasta el 30 de noviembre

El Museo de Historia de la Automoción de Salamanca, de la Fundación Gómez Planche, este año cumple 20 años desde su inauguración y comparte aniversario con la Fundación RACE, que celebra 120 años de los inicios de una institución en defensa del automóvil y al servicio de los automovilistas. Una ocasión única para visitar el MHAS, sus colecciones y disfrutar de vehículos de gran belleza estética, verdaderas joyas de la historia de la automoción española y pertenecientes a marcas célebres como Hispano Suiza, Delahaye, Delaunay o Mercedes.

Para todos aquellos que no puedan acercarse a Salamanca, el MHAS presentará en sus redes sociales a lo largo del mes de julio, numerosos detalles de esta hermosa unidad de la primera época de la marca Mercedes, antes de que se produjera la fusión con Benz, en 1926. Un incansable ‘trotamundos’, que, hasta el momento, fue su última travesía, recorrió 5.000 kilómetros atravesando media Europa y, de paso, visitar su casa paterna en Stuttgart.

Posiblemente es uno de los automóviles pertenecientes a la reconocida marca Mercedes Benz más antiguos que se conservan en el mundo y que se encuentra expuesto fuera del museo de la marca alemana.

En los primeros años del siglo XX, florecieron numerosos ingenios mecánicos. Fueron tiempos de desarrollo apresurado del automóvil, donde genios de la talla de Emil Jellinek y Wilhelm Maybach unieron sus esfuerzos para crear este automóvil de lujo, que podemos contemplar hoy en día en la ciudad de Salamanca. Los éxitos cosechados por estos primeros Mercedes hicieron que Francia analizara muy de cerca a su rival alemán y pronunciara la célebre frase: “Hemos entrado en la era Mercedes”. Los primeros Daimler de alta gama fueron inscritos bajo el seudónimo de Mercedes en honor a la hija de Jellinek, pasando a formar parte de la historia mundial de este medio de transporte.

Este tesoro que custodia la Fundación RACE, y hoy podemos ver en el MHAS, cuenta con un motor de combustión interna especial “ligero de alto rendimiento”, con 5.315 cc y una potencia de 32 CV, que lograba alcanzar los 60 km/h como velocidad máxima. Un vehículo con una distancia entre ejes de 3.390 mm, superior a sus competidores, para ofrecer un centro de gravedad bajo, con un radiador revolucionario en forma de panal, que caracterizará a estos primeros vehículos; logrando solucionar los primeros problemas de refrigeración de la historia y facilitando los nuevos avances de ingeniería que ayudarán a abandonar el diseño de los carruajes, para dar lugar al diseño del automóvil moderno, que disfrutamos en la actualidad.

En cuanto a su vestimenta, cuenta con una bella carrocería de la afamada firma Rothschild et Fils, de París. Durante su siglo de existencia, ha sido objeto de varias restauraciones no siempre muy afortunadas, ya que algunas veces, por el gusto dudoso de sus restauradores, y otras, por la inexistencia de repuestos originales, se ha abandonado la línea primitiva que marcó su primer modisto. En 1992 fue restaurado por última vez, intentando, dentro de lo posible, retornar a su estado inicial. Este nuevo rejuvenecimiento duró más de tres años, hasta que se completó el proceso. Entre otros elementos, hubo que fabricar nuevamente las ruedas a sus medidas específicas.

El MHAS invita a todos los salmantinos y visitantes de nuestra ciudad a acercarse hasta el museo para disfrutar este verano de esta maravillosa exposición, única en nuestro país, donde se muestran 8 tesoros de la historia de la automoción y otras colecciones expuestas en el museo, como la fundacional de la Familia Gomez Planche Casillas, la Dirección General de Tráfico, el Ayuntamiento de Salamanca, el MUNCYT y distintos particulares, que confiaron en el MHAS, para custodiar y proteger sus piezas más valiosas.

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